El Juego del Año Nuevo

Por Alicia Pizarro

¿No es insólito como los seres humanos nos tomamos en serio nuestros propios juegos?

Fin del año, tránsito de las eras, nacimiento de profetas, tiempo de anuncios, declaraciones, intenciones. Hoy todos somos pitonisas en Delfos, humeando deseos y anticipaciones.

Con la mirada alta, quiero hoy invitarlos a jugar “al cambio de era”. Jugar de verdad, verdad, como los niños. Con tantos lazos y papeles de colores, o ceremonias y tradiciones, como cada uno necesite. La única regla de este especial juego, es parar un instante, y respirar con ganas para percibir tan completo, tan alto o tan profundo como puedas. Tal vez con la piel en contacto con alguna señal del pasado: una carta, una flor seca o un trozo de tela, solo para que nadie quede atrás y los idos (momentos, personas) estén presentes. Y desde ese lugar, sentir entonces, que el océano de los sueños se despliega. Y allí, entre todos, soplar fuerte, para dejar que el viento nos despierte.

En ese momento, permíteme estar a tu lado, para soñar contigo. Porque este proyecto que somos, la ontología del lenguaje, y el coaching ontológico, son nuestra brújula y nuestra nave en tiempos de tormenta, y ¡por Dios que estamos en ella! Así, siendo fieles a nuestra propia historia, jugaremos al abordaje del futuro. Tomando impulso desde atrás, desde lo que hemos sido, para que, lo que queremos, vaya siendo.

Vivimos en un mundo de riesgo, la vida hoy, es frágil. Rodeados del espíritu de las “Yulianas Andrea” (1) del mundo, es válido preguntarnos ¿De qué lado estamos? Frente a estos nuevos liderazgos que parecen dividir el mundo, nosotros ¿dónde nos ubicamos? ¿acaso en medio del río, intentando poner salvavidas a quienes tratan de cruzar a la otra orilla? Por todo esto, hoy te invito a soltar la cotidianidad, que a veces parece un desesperado intento por mantener la cabeza a flote. Y despertar, para sentir que juntos podemos encontrar el camino. En la solidaridad, en la preservación porfiada del vínculo, en el respeto de nuestras derivas diferentes, hay algo que nos mantiene y nos permite perseverar. Muriel Barbery, en su libro “La vida de los elfos” nos dice:

“ …pero nosotros albergamos esperanzas en tiempos de alianza y perseguimos la ilusión de los poetas antiguos. Combatiremos con las armas de nuestro Pabellón y de sus ficciones, y no está escrito que los caminos de té y los sueños no triunfen sobre los cañones. Nuestro puente, que concentra la fuerza de las armonías naturales y une lo vivo con una connivencia indivisible, aguanta. En la estela que han dejado las pequeñas, vemos hombres y mujeres que aspiran a pasarelas hechas de naturaleza y de sueño… por mi parte haré lo que debo. Mantendré” (2)

Convivencia indivisible, confabulación cósmica. Eso somos. Cada uno en su espacio, unidos por un hilo interpretativo, por una mirada y un anhelo, manteniendo. Sosteniendo. Amando.

Sintamos en el final de este tiempo, y en el juego de hacer parir una nueva era, una fiesta de manos que se unen para celebrar y esperanzar juntos.

Con amor infinito

Alicia

 

 

 

(1) Yuliana Andrea Samboní, víctima de feminicidio en Colombia, diciembre 2016

(2) Barbery Muriel, “La vida de los elfos”, editorial Seix Barral, biblioteca Formentor 2015. Pgs.295 y 296.