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La vida, un pulsar entre el orden y el caos

En conversación con Alicia Pizarro, socia fundadora de Newfield Consulting, abordamos la delgada línea entre caos y orden, entrando en sus beneficios y restricciones. Acá, la coach nos entrega sus definiciones y sugerencias para comprender el balance que hay entre ambas fuerzas, opuestas, pero complementarias.

¿Cómo distinguimos el orden? ¿Cuáles son las acciones que fundan la idea que tenemos sobre alguien que es ordenado? ¿Qué elementos o distinciones utilizamos a través del lenguaje para ordenar el caos del mundo? ¿Qué dejamos de lado cuando el orden marca nuestro camino?

Estas son las preguntas que abordó Alicia Pizarro en su conferencia online dedicada al Caos y el Orden en el Coaching Ontológico. En este resumen, te entregamos los conceptos más importantes al respecto.

 

El orden

Alicia Pizarro aborda el concepto de orden como la forma que tenemos para vivir con tranquilidad, con sentido de control y transparencia. El orden nos permite construir hábitos, que son una herramienta para ahorrar energía. “El orden nos permite dar estructura a un mundo caótico. Nos permite distinguir conceptos y agrupar los fenómenos que nos rodean”, comenta, agregando que a través de la identidad le damos orden a nuestra existencia. “El YO SOY es una forma de ordenarme y definirme, y las experiencias dan forma al personaje que habitamos, ordenado desde el lenguaje”.

Si bien el orden permite a las personas, a los grupos y a las instituciones coordinar acciones y mejores prácticas para poder medir resultados, esta tranquilidad nos hace creer que estamos en un mapa de decisiones controlado, y nos hace olvidar que el mundo es mucho más caótico de lo que creemos. “Vivir en el orden nos hace perder los músculos necesarios para navegar en el caos, que es desde donde venimos y a donde vamos a llegar”.

Alicia explica que cuando el orden marca nuestro camino, dejamos muchas cosas afuera. Incluso el coaching ontológico, ejercido desde el orden, es un coaching limitado, ya que al seguir ciertos pasos establecidos perdemos la posibilidad única de construir con el otro para avanzar en el aprendizaje que se necesita.

“Cuando vivimos desde el orden, nos olvidamos que el mundo es caos, que lo que nos rodea no es ordenado. Desde ese confort que nos genera nuestro propio orden, creemos que el mundo es así, y todo lo demás lo vemos como equivocaciones o injusticias”.

 

El caos

Alicia describe el caos como parte de nuestra existencia. “El caos está en la naturaleza, en la complejidad, en el clima, en lo que está pasando en el mundo, simultáneamente. El caos está también en nuestra estructura cerebral, en la estructura biológica, en las células, en nuestro devenir en la vida. Está también en el fluir de las ideas. Estamos vivos en el caos pleno”.

La pregunta es ¿qué tan competente soy para navegar en el caos? y ¿cómo busco recurrir al orden para evitar el miedo que me genera entrar en el caos de la vida?

Para Alicia, la imagen más clara es la de surfear sobre una ola. “El coach está navegando en las olas del coachee, y tiene que tener la habilidad de mantenerse ahí. Pensar desde la Ontología del Lenguaje es un proceso caótico. La consultoría que podemos hacer como coaches, también se conecta con el caos, porque aparece la creatividad, y nuestro contacto con la organización tiene que ser creativa. Solo si tengo suficiente músculo para navegar en el caos puedo generar cambios”.

Sin embargo, al igual que el orden, el caos también nos entrega restricciones: si no hay estructura entramos en muchos temas de manera superficial, no hay estándares ni sistematización para garantizar el proceso de aprendizaje. Se produce un cansancio al no tener hábitos, que son nuestra forma de ahorrar energía.

Entonces, ¿cuál es la propuesta de Alicia para el desarrollo de la práctica del coaching y el desarrollo pleno de nuestras propias vidas?

 

Lo caórdico

Para Alicia, lo caórdico es un espacio entre el caos y el orden. “Es ahí donde el coaching puede ser efectivo, es donde me permito la conexión con el caos y al mismo tiempo establecer el suficiente orden para avanzar”, señala, y profundiza en la necesidad de aplicar ese concepto en el ejercicio del coaching ontológico.

“Al iniciar cualquier interacción de coaching escucho el dolor que trae la persona, y un error muy común es determinar un territorio definido recién iniciando el proceso de coaching. Todo orden excluye, dice Derrida. Cuando el orden domina, hay cosas que dejo adentro y otras que dejo afuera. Y cuando el coach se queda con ese orden que se da en el primer acercamiento, deja mucho de lado. No podemos ser buenos coaches si no podemos atravesar con el coachee su propio caos”.

Para un ejercicio efectivo del coaching hay que entrar en la indagación, y para que este ejercicio sea ontológico, debemos cubrir el territorio caótico del otro. “Luego el lenguaje, que es orden, nos permite generar el tejido para avanzar en el proceso interpretativo. Aquí vemos ese pulsar, ese ir y venir entre orden y caos. Ese es el territorio de lo caórdico. Es donde logramos entrar en el terreno de la creatividad, donde coach y coachee nos atrevemos a entrar en ambos, caos y orden simultáneamente”.

 

¿Cómo aprender a navegar con efectividad en ese espacio?

Alicia Pizarro nos habla de la oscilación entre orden y caos. “Primero, cada uno debe darse cuenta de cuál es su propia línea divisoria entre orden y caos. Ver el equilibrio dinámico entre ambos, donde nace ese coach que genera resultados. Necesitamos un orden primordial para entender nuestra habitualidad, nuestros límites, miedos y nuestro orden. Ahí comenzamos a construir el espacio de lo caórdico, en el coaching y en la vida” comenta, y añade que para lograrlo tenemos que generar una nueva relación con el misterio.

“Mi relación con el caos produce una inevitable relación con el misterio. Si me relaciono con el caos desde el miedo, rechazo el misterio y sacrifico el resultado. Necesitamos volver al momento de la infancia, cuando conectábamos con lo misterioso. Cuando vamos deviniendo adultos vamos cargando certezas y comenzamos a aplastar nuestra relación con lo misterioso. Comenzamos a vivir con respuestas. El coach que hace coaching desde las respuestas no llega a ser coaching ontológico, porque el coaching nos conecta con el misterio del ser humano y el misterio de mí mismo”.

Para Alicia, el pulsar entre el orden y el caos, el habitar lo caórdico es eso: ser capaces de disolvernos en el territorio misterioso del otro, en el caos que genera ese espacio, para luego recuperar el orden y volver a la estructura que es el yo, que nos permite codificar la experiencia.

 

 

Revisa los testimonios de los participantes aquí.

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