Gloria

Gloria Esbry

Hacía consultorías en escuelas rurales bananeras, donde los profesores iban a dar sus clases con las camisas raídas. Trabajábamos con los puntos de vista de Rafael, porque yo había leído sus libros, y también con “El árbol del conocimiento”, de Humberto Maturana, pero a él no entendía. Así que un día, durante un taller, me acerqué a Humberto y le pedí que me explicara algunas cosas. Fue amable. Entonces empecé a enviar material sobre biología del conocimiento a los colegios Montessori, hasta que les hizo sentido y se comunicaron con Maturana. De esta forma él comenzó a ser parte de los programas, dando charlas en los colegios Montessori, trabajando con los chicos, poniendo, por ejemplo una gota de saliva de un niño en el microscopio, mientras todos observaban y Maturana le decía “Este eres tú”, ¿te quieres conocer?” Para ellos era mágico.